martes, 16 de junio de 2009

Grito


"No lloréis. ¡No, no, no lloréis! Ya veis que es el día de la justificación. Algo se eleva en esta hora que es el testimonio de nosotros los rebeldes: Yanek ya no es un asesino. ¡Un ruido terrible! Ha bastado un ruido terrible para que haya vuelto a la alegría de la infancia. ¿Os acordáis de su risa? A veces se reía sin razón. ¡Qué joven era! Ahora debe estar riendo. ¡Debe reír, con la cara contra la tierra!"
Dora en "Los justos" de Albert Camus.

"Por poco que se le leyera o se reflexionase, uno se topaba con los valores humanos que él sostenía en su puño apretado, poniendo en tela de juicio el acto político. Incluso su silencio, estos últimos años, tenía un aspecto positivo: este cartesiano del absurdo se negaba a abandonar el terreno seguro de la moralidad y a entrar en los inciertos caminos de la práctica. Nosotros lo adivinábamos y adivinábamos también los conflictos que callaba, pues la moral, si se la toma sola, exige y condena a la vez la rebelión... El orden humano sigue siendo sólo un desorden; es injusto y precario; en él se mata y se muere de hambre; pero al menos lo fundan, lo mantienen y lo combaten, los hombres."
"Albert Camus" de Jean Paul Sartre

"Digan lo que digan los eunucos y fariseos morales, el sentimiento de venganza tiene sus derechos. Habla muy bien a favor de la moral de la clase obrera el no contemplar indiferente lo que ocurre en éste, el mejor de los mundos posibles. No extinguir el insatisfecho deseo proletario de venganza, sino, por el contrario, avivarlo una y otra vez, profundizarlo, dirigirlo contra la verdadera causa de la injusticia y la bajeza humanas: tal es la tarea de la socialdemocracia.

"Nos oponemos a los atentados terroristas porque la venganza individual no nos satisface. La cuenta que nos debe saldar el sistema capitalista es demasiado elevada como para presentársela a un funcionario llamado ministro. Aprender a considerar los crímenes contra la humanidad, todas las humillaciones a que se ven sometidos el cuerpo y el espíritu humanos, como excrecencias y expresiones del sistema social imperante, para empeñar todas nuestras energías en una lucha colectiva contra este sistema: ése es el cauce en el que el ardiente deseo de venganza puede encontrar su mayor satisfacción moral."

León Trotsky, "El colapso del terror y de su partido (Acerca del caso Azef), Przeglad Socyal-demokratyczny, mayo de 1909.

En "Los Justos" (1950) Camus trata de la humillación, del grito y de la justicia como cuestión práctica, política y organizativa. No se trató sólo de la libertad íntima como en el "El Extranjero" (1951). Después de "El hombre rebelde" y de las agotadoras polémicas con las ortodoxias de izquierda que causó, quedan las adivinanzas de Sartre.

¿Y Trotsky? Como revolucionario profesional sopesaba metódicamente los acontecimientos, las situaciones y las estructuras. A partir de ese análisis de la práctica revolucionaria se definen tácticas y estrategias sobre la marcha y por supuesto, una moral sin sortilegios ni agüeros ni azar.

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