«Tú puedes hacerme subir al cadalso, pero yo puedo hacerte daño, y quiero hacértelo»El Kohlhaas de la tapa de la novela de Von Kleist sigue caminando en Fremont, Seattle, USA, con la cara de Lenin gracias a Emil Venkov y los auspicios de la Cámara de Comercio de Fremont.

Los servicios de inteligencia sospechan que en algún lugar de Arizona se oculta un descendiente putativo del olvidado Aleksandr Ilyich Ulyanov.