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lunes, 14 de julio de 2008

Libertad o Muerte en la máquina

"¿Qué pasaría si la guerra pudiera terminar mañana? ¿No merecería la pena pelear por ello? ¿No merecería la pena morir?"
Morpheus en la película "The Matrix"

El arte de morir
Roque Dalton


EL OTRO: -Lo que usted quiere saber
es, en cierto, modo, el arte de morir.
EL HOMBRE: -Al parecer es el único
arte que hemos de aprender hoy.

Friedrich Dürrenmatt


Tómese una ametralladora de cualquier tipo
luego de ocho o más años de creer en la justicia


Mátese durante las ceremonias conmemorativas

del primer grito

a los catorce jugadores borrachos que sin saber las reglas
han hecho del país un despreciable tablero de ajedrez
mátese al Embajador Americano
dejándole a posteriori un jazmín en uno de los agujeros
de la frente
hiérase primero en las piernas al señor arzobispo
y hágasele blasfemar antes de rematarlo

dispérsense los poros de la piel de doce coroneles
barrigudos

grítese un viva el pueblo límpido cuando los guardias
tomen puntería

recuérdense los ojos de los niños

el nombre de la única que existe
respírese hondamente y sobre todo procúrese
que no se caiga el arma de las manos
cuando se venga el suelo velozmente hacia el rostro.

El significado del fotograma que reproducimos arriba es obvio para quien haya visto la película. ¿Qué significa desvelar la alienación y asumir la conciencia de la explotación?

Semejante iluminación conduce a un dilema moral y tal vez, a la desesperación frente a una simulación existencial que esconde no sólo "el desierto de lo real". Resurge la vieja pregunta: ¿Qué hacer frente a la explotación enmascarada? De ahí la posibilidad de una alternativa heroica, el sacrificio. Las incongruencias del guión de Matrix I pueden hacerse a un lado en función de su representación de un universo apocalíptico tan perverso como las relaciones sociales reales de los mistificadores mistificados.

Marx estaba lejos de considerarse un doctrinario. Suponía que no hacía otra cosa que mostrar por qué motivos se puede y se debe realmente luchar. Y advertía al mundo: "Hace falta que adquiera conciencia de sí mismo, incluso aunque no lo quiera".

Y aún así falta algo más.


En Matrix I, el protagonista está obligado a elegir una y otra vez cuestiones vitales. Porque la guerra sería un medio que sólo podría culminar con el fin de la explotación.

En realidad, semejantes cambios, revoluciones, tratan de una pluralidad de decisiones que corresponden a una multitud de cualquieras y no sólo a un elegido.

Sólo así tienen sentido los versos de Roque Dalton. La elección entre "Libertad o Muerte" era y de hecho fue real para él.

Medio siglo antes Walter Benjamin anotaba:

"El sujeto del conocimiento histórico es la misma clase oprimida que lucha. En Marx aparece como la última [clase] esclavizada, como la clase vengadora, que lleva a su fin la obra de la liberación en nombre de las generaciones de los derrotados."

Y aclaraba que el odio y la voluntad de sacrificio -nutridos de la imagen de los antepasados esclavizados- formaban parte de esa conciencia histórica.

Nota: La cita de Benjamin correponde a "Sobre el concepto de historia", en "La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre la historia"

viernes, 20 de junio de 2008

Sinapsis revolucionaria

Tantas luchas en las luchas exigen severidad pero también alegría. Quizás la escultura adusta del héroe popular pueda reconstruirse a escala humana. Bajo el pedestal, quizás sonría entre la gente y camine con cuerpo humano. Quizás simplemente nos mire y después su legado transite anónimamente en nuestros circuitos neuronales a través de las estructuras diencefálicas y el sistema límbico. Ahí, justamente ahí, cuando muchos ojos, manos y bocas transmitan convicciones y esperanzas en lucha, podremos consignar el estatuto epistemológico crítico revolucionario de la risa.

"Ahora desciendo para reclamar mi herencia. Pienso en el trabajo que queda por hacer, tan vasto, tan vital y tan difícil... Pienso regocijo, fortaleza, entusiasmo... Pero no tengo miedo. Ni yo ni nadie. Hay cosas que hacer... Y gente que ver."
Monólogo de Evey Hammond en "V of Vendetta" de Alan Moore y David Lloyd.

jueves, 19 de junio de 2008

Generaciones



Juan Gelman pregunta “¿quién habrá de aguantarle la mirada?” . ¿Quién puede olvidar estos ojos vivos?
Recuerda a Carlos Molina, el payador libre que en plena dictadura uruguaya sólo le puso a sus compañeros de militancia la condición de volver a Uruguay. Después, de pié, afirma todo su cuerpo sobre su dedo índice contra la mesa y la mesa no es sólida ni su cuerpo tiene peso, y canta las cuarenta, apunta y truena un “¿qué será de tus hijos?”.
El viento circula bajo nuestras costillas, inunda los alveolos del sistema y no tiene precio.