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lunes, 26 de marzo de 2012

Prisioneros: Cortazar & Gramsci



[Cárcel de San Vittore, Milán, 10-V-1928; L.C. 211]

Carissima mamma,

estoy a punto de salir para Roma. Ahora es seguro. Me han autorizado esta carta precisamente para anunciarte el traslado. Por eso a partir de ahora escríbeme a Roma hasta que no te advierta de otro traslado.

Ayer recibí una certificada de Carlo con fecha 5 de mayo. Me escribe que me mandará una fotografía tuya: me alegrará mucho. A estas horas debe de haberte llegado ya la fotografía de Delio que te mandé certificada hace unos diez días.

Carissima mamma, no querría repetirte lo que ya frecuentemente te he escrito para tranquilizarte en cuanto a mis condiciones físicas y morales. Para estar tranquilo yo, querría que tú no te asustaras ni te turbaras demasiado, cualquiera que sea la condena que me pongan. Y que comprendas bien, incluso con el sentimiento, que yo soy un detenido político y seré un condenado político, que no tengo ni tendré nunca que avergonzarme de esta situación. Que, en el fondo, la detención y la condena las he querido yo mismo en cierto modo, porque nunca he querido abandonar mis opiniones, por las cuales estaría dispuesto a dar la vida, y no sólo a estar en la cárcel. Y que por eso mismo yo no puedo estar sino tranquilo y contento de mí mismo. Querida madre, querría abrazarte muy fuerte para que sintieras cuánto te quiero y cómo me gustaría consolarte de este disgusto que te doy; pero no podía hacer otra cosa. La vida es así, muy dura, los hijos tienen que dar de vez en cuando a sus madres grandes dolores si quieren conservar el honor y la dignidad de hombres.

Te abrazo tiernamente,

Nino.

sábado, 28 de junio de 2008

Che cualquiera


CHE

A lo mejor está debajo de la alfombra.
A lo mejor nos mira de adentro del ropero.
A lo mejor ese color habano es una seña.
A lo mejor ese pez colorado es guerrillero.
Yo juro haberlo visto de gato en azoteas.
Y yo corriendo por los hilos del teléfono.
Señor, ¿ha revisado bien adentro de su cama?
Oh John, ¿qué es esa barba que asoma en tu chaleco?
Debiéramos filtrar todas las aguas de los ríos.
Lavar todas las caras de los negros.
Picar la cordillera de los Andes.
Poner a South-América en un termo.
Dicen que en Venezuela montaba una guitarra.
Que en Buenos Aires entraba en bandoneones y Discépolos.
Que en Uruguay punteaba una milonga con el diablo.
Y en el Brasil vestido de caboclo bajaba a los terreiros.
Pero si ayer nomás saltó en Santo Domingo.
Si en Colombia era cumbia de los filibusteros.
Si yo lo vi esta mañana con su risa terrible
soltándose los duendes al espejo.
A mí casi me mata la otra noche,
se me subió con un millón de sátiros al sueño.
Ese lío en Bolivia es cosa suya.
Y esos ladridos en la noche no son perros.
Y esa sombra que pasa, ¿por qué pasa?
Y no me gustan nada esos berridos junto al pecho.
A lo mejor está en la pampa y es graznido.
A lo mejor está en la calle y es el viento.
A lo mejor es una fiebre que no cura.
A lo mejor es rebelión y está viniendo.


Cuando Humberto Costantini escribió este poema se desconocía el paradero de Ernesto Che Guevara. Entonces podía ser cualquiera sin un lugar definido en el planeta, cualquiera capaz de hacer lo debido, cualquiera libre de liberar a cualquiera, cualquiera digno de dignificar a cualquiera y todavía podría ser cualquiera.