lunes, 7 de septiembre de 2015
lunes, 23 de marzo de 2009
Fantomas, Cortázar, Sontag, David y Cualquiera contra los Vampiros Globales
-Nunca vi un renacuajo frito -dijo el narrador-. ¿Pero tú crees que un día terminaremos por encontrarnos, por reunirnos? Por supuesto estoy de acuerdo contigo, Susan, si llegáramos a eso frente a los vampiros y los pulpos que nos ahogan, si tuviéramos un jefe, un .. .
-No, Julio, no agregues "Fantomas" o cualquier nombre que se te ocurra. Por supuesto que necesitamos líderes, es natural que surjan y se impongan; pero el error (¿era realmente Susan la que hablaba? Otras voces se mezclaban ahora en el teléfono, frases en idiomas y acentos diferentes, hombres y mujeres hablando de cerca y de lejos), el error está en presuponer al líder, Julio, en no mover ni un dedo si nos falta, en esperar sentados que aparezca y nos reúna y nos dé consignas y nos ponga en marcha. El error es tener ahí delante de las narices cosas como la realidad de todos los días, como la sentencia del Tribunal Russell, ya que anduviste en eso y me sirve de ejemplo, y seguir esperando a que sea siempre otro el que lance el primer llamado.
-Susan, nuestros pueblos están alienados, mal informados, torcidamente informados, mutilados de esa realidad que sólo unos pocos conocen.
-Sí, julio, pero todo eso se sabe también de otras maneras, se sabe por el trabajo o la falta de trabajo, por el precio de las papas, por el muchacho que balearon en la esquina, por los ricachos que pasan en sus autos delante de las villas miseria (es una metáfora porque tienen buen cuidado de no pasar en su puta vida). Eso se sabe hasta en el canto de los pájaros, en la risa de los chicos, en el momento de hacer el amor. Esas cosas se saben, Julio, las sabe un minero o un maestro o un ciclista, en el bando todo el mundo las sabe, pero somos flojos o andamos desconcertados, o nos han lavado el cerebro y creemos que tan mal no nos va simplemente porque no nos allanan la casa o nos matan a patadas...
En ese teléfono pasaban cosas raras, además de las palabras venían imágenes más bien borrosas pero reconocibles
y de cuando en cuando una voz de locutor repetía frases que narrador conocía muy bien porque muy pocos ías antes había participado en su redacción.
-"El Tribunal Russell condena a las personas y autoridades que se han apoderado de poder por la fuerza y que lo ejercen despreciando los derechos de los pueblos...
"Condena por estos cargos a las personas que ejercen actualmente el poder en el Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay, Guatemala, Haití, Paraguay y la República Dominicana..."
domingo, 8 de marzo de 2009
Resilencia

Los fantasmas reales no se materializan, son materia capaz de adoptar infinitas formas. Cualquiera invade orejas y bocas, ignora de dónde viene, si guió a Espartaco en la Batalla del Vesubio, si parió hijos libres en el Quilombo dos Palmares, si su sombra continúa abrazada al Muro de los Cumuneros, si pudo masajear los hombros fatigados de Antonio Gramsci o si fue ejecutado en el Estadio Nacional de Chile.
Desconocemos las múltiples y abigarradas crónicas de esta marcha pero reconocemos sus huellas. De pronto, un tarareo, el silbido del viento en la ventana, el brillo nocturno de una ola, el reflejo en una vidriera, una nube... Los espectros a veces parecen milagros de la materia o de las leyes del caos; a veces la producción del fenómeno mágico es una pequeña victoria de la voluntad y el valor de cualquiera.
Guatusi, un grupo de rock uruguayo, da mucho más que buena música (foto de Lbertinus).
martes, 6 de enero de 2009
Pediátrica
"Sonría, lo estamos observando" advierten el cartel del supermercado, el alcahuete, el docente, los de Recursos Humanos y los del Directorio. Las cámaras, los monitores y las cachiporras son extensiones de los guardias. Y de los funcionarios, los Ministros, los Jueces y los Legisladores. ¿A qué amabilísimos sujetos sirve esta maquinaria mayúscula? ¿Acaso sonríes con labios de polietileno y ojos abismales?
jueves, 17 de julio de 2008
Roque Dalton, militante contra The Real Matrix

En "El arte de morir" el poeta Roque Dalton no eligió objetivos al azar. Sus blancos eran factores de poder claves de la política latinoamericana: primero, servidores públicos vernáculos, jugadores subalternos; segundo, el virrey imperial al que el poeta dedica una especial cortesía; tercero, el burócrata del vaticano, a quien arranca su confesión de blasfemo; y cuarto, el poder militar, más preocupado en el control ciudadano que en la defensa de fronteras, carne picada con plomo. Hoy, sus blancos móviles habrían cambiado aunque no serían muy distintos... Los tecnócratas y los funcionarios públicos de la elite transnacional, los agentes del capital global y el régimen y la cultura neoliberales constituirían nuevos objetivos.
Cumplida la ceremonia del primer grito, con el recuerdo de los queridos empezando por la esperanza en el pueblo límpido (que hoy incluiría inmigrantes, desplazados y refugiados como una nueva clase global de desfavorecidos) y apretando el arma, Dalton completaría su propio sacrificio. Pasado y futuro se concentrarían en la potencia presente. Cosa imposible sin las condiciones de Benjamin: LA CONCIENCIA HISTÓRICA.
El desprendimiento de su condición de poeta lo hace verdadero hombre libre. Y eso de decidir hacer lo debido consagra la unidad entre la racionalidad y la dignidad en acto necesario. El poeta pudo ser mecánico, técnico en computación, enfermero, padre de familia, viudo, homosexual, prostituta, estudiante, desocupado, marginal... El hecho es que la iluminación implica un esfuerzo intelectual. Por ese esfuerzo el poeta devino en cualquiera capaz de abandonar los procesos de serialización, decidir entre la Libertad o la Muerte y determinar resistir lo intolerable para cualquiera: la explotación y la dominación.
La conciencia histórica tiene una base estructural. Sólo cualquiera, el común, asume las tareas del militante.
Barrington Moore describía los pasos sucesivos y los agentes con una lógica casi matemática:
"Una vez que una masa crítica de gente potencialmente descontenta empieza a existir a través del funcionamiento de fuerzas institucionales en gran escala, el escenario está listo para que aparezcan los "agitadores de fuera". Es importante reconocer la significación crucial que cumplen éstos, porque los críticos sociales parecen inclinados a minimizarla por miedo a llevar agua a los molinos de los conservadores y de la reacción. Desde los tiempos de los apóstoles, y quizá antes, ningún movimiento social ha podido existir sin su ejército de predicadores y militantes, que esparcen las buenas nuevas sobre la necesidad de escapar de los dolores y males de este mundo. Se trata siempre de una minoría activista que promueve y promulga nuevos patrones de condena. Son ellos una de las causas indispensables, aunque insuficientes, de las principales transformaciones sociales, tanto de las graduales y pacíficas como de las violentas o revolucionarias. Por lo general son gente joven, a la que no estorban ataduras ni obligaciones sociales. Este es un indicador más de la importancia del espacio social y cultural que pronto analizaremos. Con frecuencia son gente de fuera de la localidad a la que sirven, cuya tarea consiste en encontrar y articular las demandas latentes para cuestionar la mitología dominante y así entrar en competencia con las fuerzas dominantes que les rodean. Los agitadores de fuera hacen el duro trabajo de minar el viejo sentido de inevitabilidad, y son también agentes viajeros que traen la nueva inevitabilidad. En los asuntos humanos, requiere mucho esfuerzo producir lo inevitable, viejo o nuevo, y nadie está del todo seguro de cómo va a ser lo nuevo hasta que ya sucedió, y para entonces por lo general ya es muy tarde."
Notas: Saskia Sassen ha discutido en "Una sociología de la globalización" la nueva conformación de clases. El párrafo citado de Barrington Moore es de "La injusticia: bases sociales de la obediencia y la rebelión".
lunes, 14 de julio de 2008
Libertad o Muerte en la máquina
"¿Qué pasaría si la guerra pudiera terminar mañana? ¿No merecería la pena pelear por ello? ¿No merecería la pena morir?"Morpheus en la película "The Matrix"
Roque Dalton
es, en cierto, modo, el arte de morir.
EL HOMBRE: -Al parecer es el único
arte que hemos de aprender hoy.
Friedrich Dürrenmatt
luego de ocho o más años de creer en la justicia
Mátese durante las ceremonias conmemorativas
del primer grito
a los catorce jugadores borrachos que sin saber las reglas
han hecho del país un despreciable tablero de ajedrez
mátese al Embajador Americano
dejándole a posteriori un jazmín en uno de los agujeros
de la frente
hiérase primero en las piernas al señor arzobispo
y hágasele blasfemar antes de rematarlo
dispérsense los poros de la piel de doce coroneles
barrigudos
grítese un viva el pueblo límpido cuando los guardias
tomen puntería
recuérdense los ojos de los niños
el nombre de la única que existe
respírese hondamente y sobre todo procúrese
que no se caiga el arma de las manos
cuando se venga el suelo velozmente hacia el rostro.
El significado del fotograma que reproducimos arriba es obvio para quien haya visto la película. ¿Qué significa desvelar la alienación y asumir la conciencia de la explotación?
Semejante iluminación conduce a un dilema moral y tal vez, a la desesperación frente a una simulación existencial que esconde no sólo "el desierto de lo real". Resurge la vieja pregunta: ¿Qué hacer frente a la explotación enmascarada? De ahí la posibilidad de una alternativa heroica, el sacrificio. Las incongruencias del guión de Matrix I pueden hacerse a un lado en función de su representación de un universo apocalíptico tan perverso como las relaciones sociales reales de los mistificadores mistificados.
Marx estaba lejos de considerarse un doctrinario. Suponía que no hacía otra cosa que mostrar por qué motivos se puede y se debe realmente luchar. Y advertía al mundo: "Hace falta que adquiera conciencia de sí mismo, incluso aunque no lo quiera".
Y aún así falta algo más.
En Matrix I, el protagonista está obligado a elegir una y otra vez cuestiones vitales. Porque la guerra sería un medio que sólo podría culminar con el fin de la explotación.
En realidad, semejantes cambios, revoluciones, tratan de una pluralidad de decisiones que corresponden a una multitud de cualquieras y no sólo a un elegido.Sólo así tienen sentido los versos de Roque Dalton. La elección entre "Libertad o Muerte" era y de hecho fue real para él.
Medio siglo antes Walter Benjamin anotaba:
"El sujeto del conocimiento histórico es la misma clase oprimida que lucha. En Marx aparece como la última [clase] esclavizada, como la clase vengadora, que lleva a su fin la obra de la liberación en nombre de las generaciones de los derrotados."
Y aclaraba que el odio y la voluntad de sacrificio -nutridos de la imagen de los antepasados esclavizados- formaban parte de esa conciencia histórica.
Nota: La cita de Benjamin correponde a "Sobre el concepto de historia", en "La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre la historia"
sábado, 28 de junio de 2008
Che cualquiera
A lo mejor está debajo de la alfombra.
A lo mejor nos mira de adentro del ropero.
A lo mejor ese color habano es una seña.
A lo mejor ese pez colorado es guerrillero.
Yo juro haberlo visto de gato en azoteas.
Y yo corriendo por los hilos del teléfono.
Señor, ¿ha revisado bien adentro de su cama?
Oh John, ¿qué es esa barba que asoma en tu chaleco?
Debiéramos filtrar todas las aguas de los ríos.
Lavar todas las caras de los negros.
Picar la cordillera de los Andes.
Poner a South-América en un termo.
Dicen que en Venezuela montaba una guitarra.
Que en Buenos Aires entraba en bandoneones y Discépolos.
Que en Uruguay punteaba una milonga con el diablo.
Y en el Brasil vestido de caboclo bajaba a los terreiros.
Pero si ayer nomás saltó en Santo Domingo.
Si en Colombia era cumbia de los filibusteros.
Si yo lo vi esta mañana con su risa terrible
soltándose los duendes al espejo.
A mí casi me mata la otra noche,
se me subió con un millón de sátiros al sueño.
Ese lío en Bolivia es cosa suya.
Y esos ladridos en la noche no son perros.
Y esa sombra que pasa, ¿por qué pasa?
Y no me gustan nada esos berridos junto al pecho.
A lo mejor está en la pampa y es graznido.
A lo mejor está en la calle y es el viento.
A lo mejor es una fiebre que no cura.
A lo mejor es rebelión y está viniendo.

Cuando Humberto Costantini escribió este poema se desconocía el paradero de Ernesto Che Guevara. Entonces podía ser cualquiera sin un lugar definido en el planeta, cualquiera capaz de hacer lo debido, cualquiera libre de liberar a cualquiera, cualquiera digno de dignificar a cualquiera y todavía podría ser cualquiera.
domingo, 1 de junio de 2008
Microfísica I. De la teoría del caos.
FULLTIME KILLER http://www.thatvideogamesite.com/antileech/f7e4fdfc12e78397c59de79cdfef944f.swf






